Ocurrió en una batalla, durante una larga guerra que libré. Mientras me encaminaba al lugar de la contienda algo me asustó, alcé mi cabeza y miré a mi alrededor y no había nadie, me sentí solo, aislado. Asustado corrí, llegué a lo alto de una colina y grité….
No hubo respuesta.
Grité una vez más, dos , tres, hasta que mi voz ya falló. Presa de una angustia que me recorría el cuerpo, intente comunicarme con mi maestro, silencio. No puede ser nunca había fallado la conexión.
Una niebla oscureció la tierra, lancé un hechizo para iluminar mi bastón, pero nada. La magía no salía de mí. Cerre los ojos y me concentré, acudí con mi mente al lugar donde todo mago guarda su fuente de poder y entonces lo vi….
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